Algunos ven en la destrucción algo deplorable, algo a eliminar; otro la ven como algo necesario y otros como una forma de arte. Por mi parte yo la veo como algo inherente al ser humano, algo que le hace ser él y no ser otro animal, ningún otro animal siente el imperante deseo de destruir casi todo lo que le rodea con tantas fuerzas como los sentimos nosotros.

Todos nuestros esfuerzos se dirigen hacia una forma de destrucción más rápida, más letal, menos dolorosa, más espectacular, en conclusión, más atractiva, más bella, más fascinante.

Negar nuestros impulsos nos hace sentirnos frustrados, a mi cuando me gusta algo me invade un sentimiento que me impulsa a destruirlo, ya sea física o moralmente, me impulsa a hacer que deje de funcionar o al menos que deje de ser útil.

Llamadme violento, quizás lo sea, no físicamente pero si quizás ideológicamente o verbalmente. Nunca nadie dijo q ser arrogante fuera un defecto, de hecho nunca he encontrado otra forma de enfrentarme a los problemas, o lo que no me gusta, a lo que veo socialmente anormal, injusto que no sea combatirlo frontalmente.

No deseo esconderme tras falsas cortinas, no creo en la violencia física, solo la justifico en algunos casos, en otros emplearla sólo hace que no te tomen en serio y justifiques actos de represión.

La destrucción es necesaria en toda evolución, destrucción de antiguos valores y creación de unos nuevos valores más aptos. Negar la destrucción y el continuo cambio, niega toda capacidad de evolución o más bien de revolución, un cambio ideológico no se produce de la noche a la mañana, todos los días hay que ir destruyendo y creando valores. Ya que el cambio no se puede evitar, al menos haz que se cambie para mejor...