Hoy he estado leyendo ciertos blogs y no he podido evitar caer en un estado que oscila entre la decepción y la risa.

Me decepciona la falta de cuidado y de estética que presenta algunos blogs en sus escritos. No pretendo encontrarme con el futuro Cervantes en cada blog que leo, pero al menos si me gustaría no dañar mi vista al ver faltas de ortografía tan flagrantes como agua con H (no diré el blog donde lo encontré).

Otra cosa que cada vez parece ser que se va extendiendo de sobremanera es el dogmatismo. "Yo digo que esto es verdad porque sí y por mis santos cojones que lo es" (Procedimiento lógico de la mayoría de los blogs leídos). Me halaga que algunos individuos que se ven en posesión de la verdad se vean en la imperante necesidad de compartir la verdad absoluta con nosotros pero, no lo necesito. Para leer hipótesis creadas desde el más absoluto desconocimiento y movidas por el odio hacia otros sectores me quedo viendo una sesión del parlamento. Dicen que La Coctelera crea adicción pero, he de decir que ya cada vez comento menos blogs por miedo a lo que me encontraré y muchos de los que leo no me detengo a comentarlos porque demostrarles el error en sus pensamientos sería como enseñarles los fundamentos de la física cuántica a un mono.

Sí es verdad que cuando encontré La coctelera encontré gente con verdaderas ganas de debatir y exponer sus opiniones esperando llegar a una solución final que no tiene que ser mi verdad ni la suya, si no una mezcla de ambas. Eso se llama dialéctica, un proceso en vías de extinción porque aquí, al igual que en todas partes, se habla desde la ignorancia y desde el rencor. Así sólo conseguimos una discusión cargada de prejuicios y que no llevará a ningún lado. ¿Cómo se puede decir que la sequía es culpa del gobierno? No merece la pena ni discutirlo.

Estos días me revientan y el cinismo, la hipocresía y el dgomatismo-sectarismo me queman por dentro.