Después de siete días sin recibir ninguna orden y en los que la única preocupación consistía en decidirse si tomar cerveza de importación o nacional me he reencontrado de golpe con la realidad. Una realidad que me recuerda que esta tarde tengo que trabajar.
Cuando llegué al primer chiringuito de la playa -no sólo hay que mojarse por fuera- y escuché "¡Dos cervezas y una de calamares para la dos!" Como a todo buen camarero me hizo saltar y buscar desesperadamente dos vasos, cuando me di cuenta de que la orden no estaba dirigida a mí me sentí como Carlinhos Brown tomando una Tónica ‘Schweppes’ y gracias a la magia de la publicidad me vino a la cabeza su ya más que mítica canción. Decidí hacer un cambio mental de 'track' y escuchar a bono decirme "It's a beautiful day".
Ahora, mi estado se resume en dos palabras: Síndrome postvacacional, Lástima que mi contrato inexistente no me cubra esas cosas...
Nos veremos más despacio cuando consiga lavar toda la ropa y hacerme de nuevo con el teclado que después de este breve lapsus lo tenía olvidado.


Bien-vuelto. ¡Que te sea leve la vuelta! jajaja.
Joder yeyo nos abes lo que cuesta, solo me falta llorar...xDDDveo como las hoaras avanzan y solo veo que se acerca el curro...
Este blog es una buena catarsis post-vacacional.
consejo: no leas posts de gente que se marcha de vacaciones, hoy mismo. Lo empeora.
Fenomenal el blog.
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¡Abrazo compañero!¡Bienvenido! Te extrañé como dije en el mensaje.
Bienvenido de vuelta, compañero... Se te echaba de menos... Saludos desde Canarias (con muchas playas y chiringuitos varios, jejeje...)
Buenas, me alegro de verte por aquí. Es duro esto de volver a la vida cotidiana... yo temo el momento en que tenga que volver a trabajar. Uf , mejor no pensarlo,ánimo.