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Son las ocho de la mañana y me acabo de despertar porque debe ser que a los que nos matriculamos en las ingenierías industriales nos quieren ir acostumbrando a estar 'puteados' y nos han puesto a primera hora de hoy. Todo parece más difuso a estas horas de la mañana, todavía no veo bien y tropiezo con todo, introduzco el cepillo en la boca y me meto en la ducha con la sana e higiénica intención de ducharme, para poder vestirme y salir de una vez de casa.

Doy el primer paso y... ¡choff! Empezamos bien el día, alguien se ha olvidado la mierda de su perro en la puerta de mi casa. No tengo tiempo para pensar en ello, tengo cosas más importantes que hacer como terminar de abrir los ojos o coger el bus.

-¿Hace mucho que ha pasado el 1?

-No, acaba de salir, creo que si corres un poco lo mismo lo coges.

Decido hacer caso omiso de las recomendaciones de este señor y emprender mi camino a pie pensando sólo en que música escuchar. Las calles a estas horas suelen tener mucha más actividad que cuando yo me suelo levantar. Las amas de casa se afanan en abastecer sus casas con sus bolsas de la compra como si de hormigas se trataran, los tenderos abren sus tiendas los trabajadores continúan construyendo su bucle sin fin que es su vida y yo... yo sólo escucho extremoduro y ando por la calle, nada más.


La universidad es un sitio que siempre me había encantado; siempre, hasta hoy. Al entrar te encuentras perdido, no sabes nada, ni donde ir ni que hacer. Entonces ves un mostrador que pone "Información" y detrás una señora que parece sacada de una película de terror de los años 70. Su mirada te penetra hasta casi poder leer sus pensamientos.

-Perdone, ¿para las matriculaciones?

-Mmmm... (joder otro niñato que me interrumpe la partida de solitario) vete a ver que te dicen en ese mostrador.

Vaya, con la información que da esta mujer podían haberse ahorrado un mostrador y un sueldo..

-Hola, mira me han mandado aquí a ver si sabéis qué tengo que hacer para las nuevas matriculaciones.

-Si mira anda todo recto y subes a la segunda planta y allí preguntas, ¿no te lo ha dicho Conchi, la de administración?

-No tenía cara de buenos amigos.
-Déjala, creo que ha pisado una mierda al salir de casa.

-Si fuera la única... gracias, hasta luego.

Me dirijo al nuevo mostrador donde me informarán y mientras veo personas que andan con la misma resignación que yo y posiblemente compartamos la experiencia con Conchi.

Al llegar veo una cola de unas 50 personas, ¡qué bien!. Para entretenerme decido poner en practica algo que me han enseñado en el colegio desde pequeño: clasificar a la gente por grupos y comenzar a descalificar y prejuzgar arbitrariamente.

La universidad no era como nos la pintaban en las películas. Esto estaba lleno de pijos y bacalas. Lo bueno es que son fáciles de clasificar y la mayoría de las veces era un trabajo ya hecho porque ellos mismo se agrupaban. Yo estaba solo con Robe Iniesta -el cantante de Extremoduro- en mis cascos, supongo que mis pantalones caídos, mi pelo largo y mi barba de cuatro días no aportaban confianza.

Sumido en mis pensamientos fue cuando vi delante de mi un personajillo que gesticulaba sin para delante de mí esperando que le escuchara.

-Hola, soy 'El Yeyon'.

-Hola, yo soy 'El Unnamed' (Quizás el artículo delante de mi nombre es algo necesario).

-¿Te matriculas en industriales?

-Sí.

-¿Sabes tronx? Es que me he dicho "Yeyon, ese tío de los pelos es legal, voy a preguntarle cómo se hace esta movida".

-Mira, 'El Yeyon', es fácil, te pones al final de la cola y esperas a que te informen.

Lo siento, me jode que me interrumpan cuando hago una clasificación exhaustiva y más si es un tío que se habla a si mismo por su mote.


Al llegar al mostrador no me encontré con más Conchis; en vez de eso encontré estudiantes con bastantes ganas de ayudarme a rellenar los papeles para que yo también pudiera convertirme en una de esas personas con un "Gran plan de vida" y poder convertir mi vida en un gran bucle que no me lleve a ninguna parte.

Cuando salgo de nuevo por la puerta que entré me despido mentalmente de Conchi que se encuentra inmersa en un nuevo quehacer, limarse las uñas.

-Conchi, tu frustración y la mía, unidas por la mierda de perro. Nos veremos más a menudo en Octubre, chao.