Supongo que será un defecto de la edad y propio de la juventud pero, cada noche, cuando me acuesto tengo la certeza de que no sé que ocurrirá el día siguiente y, me gusta.

No sé quien se inventó que la vida teníamos que programarla en torno a un gran plan. Yo sólo tengo uno: no hacer planes. Los planes te impiden disfrutar del momento y no me gusta salir de casa sabiendo lo que voy a hacer.

La gente que me dice que no sé elegir y que en algún momento de mi vida las cosas me vendrán muy "chungas" no saben lo que se dicen porque ellos no han elegido su gran plan y tampoco eligen lo que hacen día a día y poco a poco se van quemando por dentro. Voy por la calle y veo a gente que sabe que va a hacer en los próximos 10 meses, saben que calle tomar, que ropa se vana poner mañana, donde se irán de vacaciones y a que universidad irá su hija; yo, de momento, sólo sé que esta tarde tengo que trabajar, hasta entonces... Miro a mi alrededor y veo gente que va más perdida que yo porque realmente esa vida no la han elegido y si pudieran elegir otra cosa lo harían sin pensárselo mucho.

Supongo que es que soy muy espontáneo y a veces funciono por impulsos pero, es la mejor forma de vivir que he encontrado. No me gusta ser previsible para nadie y menos para mi, es bonito comprobar de que eres capaz cada día y sorprenderte a ti mismo cada hora. Algunos dicen que esto es una enfermedad que se va con la edad, pero creo que debería convertirse en epidemia.